De dónde venimos y hacia dónde vamos

Bienvenidos!!! El ciberespacio es muy parecido a nuestro país, la República Argentina: un lugar donde todo parece posible pero la gran mayoría de las cosas son mentiras, donde nos encontramos de muchas maneras pero a la vez nos separamos de lo verdadero. Entonces, ¿por qué no usarlo para pensarnos como individuos y ayudarnos a la única búsqueda que nos es común como humanidad: la búsqueda de la felicidad?. Ojalá estemos de acuerdo, pero más deseo aún que discutamos, porque será la manera de definir entre todos un camino mejor al que venimos llevando.

sábado, 16 de enero de 2010

El Gen Campanelli: Lo primero es la familia!!!

Perdón por la ausencia de estos días, una persistente otitis me mantuvo alejado del teclado pero es lindo, a esta edad, todavía tener enfermedades de chico...

La ausencia me sirvió para reflexionar sobre el próximo ítem que quiero compartir con ustedes, referido a las fortalezas que se encuentran en nuestro carácter nativo.

Y esto es la idea de pertenenencia a una familia:

Tal vez por nuestras raíces itálicas y españolas , quizás porque si no tenemos algún tipo de resguardo permanente el viento nos hubiera llevado hace rato; el caso es que para los argentinos la familia es un valor importante.



Allá por los dorados años 60 daban los mediodías de domingo un programa que tal vez los memoriosos recuerden: "Los Campanelli"; la historia no era más que replicar la ceremonia de la pasta de los domingos en una familia tana, con la suma de hermanos, cuñadas y cuñados, nietos y demás integrantes, con el pater familiae en la cabecera de la mesa y una frase que definía las infaltables discusiones a la hora de comer: "Se callan la boca o angarro la mesa y vola todo por el aire!!!!", con lo cual las diferencias quedaban silenciadas y se restablecía la armonía alrededor de los ravioles caseros de la mamma...



Igual, en el transcurso del programa se veía el apoyo de la familia, el auxilios de todos en pos del necesitado, los consejos ante los conflictos personales que cada uno llevaba a la mesa familiar.



Este estilo de programa se repitió, con distintos protagonistas, a lo largo de todas las épocas pero nos siguió mostrando a los argentinos un modelo que está inserto en nuestros genes celestes y blancos.



La manera en que nos relacionamos con nuestra familia y el apoyo que la misma nos representa (más allá de situaciones particulares, obviamente) puede resultar un puntal desde el cual proyectar nuestra idea de felicidad.



A diferencia de otros países, donde los hijos abandonan el nido apenas llegados a la adolescencia, en nuestro país esta etapa de la vida se prolonga y nos brinda una plataforma sobre la cual podemos proyectar con cierta placidez nuestro futuro.



Ojo, cabe una aclaración importante: si una plataforma de lanzamiento se transforma en un estacionamento permanente, estamos en problemas...La idea de la familia como soporte no debe convertirse, bajo ningún concepto, en una constante, sino que puede darnos una cierta seguridad, un empuje que nos proyecte a nuevos y mejores lugares.

Tal como se define muchas veces, para los argentinos suele ser cierto eso que "la familia es la célula básica de la sociedad"; si bien para algunos puede ser una célula terrorista, para la gran mayoría está aceptado culturalmente que nuestra familia es un lugar de reposo, un oasis en medio del desierto que nos toca atravesar como sociedad.

Es bueno que sepamos, en esta carrera hacia la felicidad que emprendemos a partir de ahora, saber dónde están los boxes, quiénes son los mecánicos que nos auxiliarán, dónde están nuestras postas.

Además, la familia nos da un sentido de pertenencia que no solemos tener en otros ámbitos; en la familia nos podemos sentir parte de un todo mayor que nos define e identifica con un grupo, nos podemos poner más allá de nosotros mismos y salir de nuestro habitual encapsulamiento, lo que como argentinos nos hace bastante falta.

Habrá que ver cómo podemos ir avanzando hacia extender los límites de nuestra familia de sangre para que abarque más cantidad de gente, pero eso ya es otra historia...

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