De dónde venimos y hacia dónde vamos

Bienvenidos!!! El ciberespacio es muy parecido a nuestro país, la República Argentina: un lugar donde todo parece posible pero la gran mayoría de las cosas son mentiras, donde nos encontramos de muchas maneras pero a la vez nos separamos de lo verdadero. Entonces, ¿por qué no usarlo para pensarnos como individuos y ayudarnos a la única búsqueda que nos es común como humanidad: la búsqueda de la felicidad?. Ojalá estemos de acuerdo, pero más deseo aún que discutamos, porque será la manera de definir entre todos un camino mejor al que venimos llevando.

martes, 12 de enero de 2010

Vamos por las buenas: La Familia Robinson Versión Criolla

¿Se acuerdan de esa serie?. Creo que estaba producida por Disney en los años 60 y era sobre una familia que naufragaba en una isla desierta; nosotros los veíamos ya instalados con gran comodidad, en cabañas en los árboles, sistemas de agua, pasarelas en los árboles y creo que hubieran tenido Wi Fi y Playstation hecho de coco si hubieran existido en esa época...

Los televidentes no sabíamos cómo habían llegado a estar tan cómodos en condiciones tan críticas, obviamente eran ingeniosos y podían hacer con pocos elementos cosas asombrosas.

Algo así nos sucede a los argentinos: como nos hemos tenido que arreglar "con lo que hay" aprendemos a hacer a pesar de los faltantes.

Mal utilizada, esta facultad nos lleva al "masomenismo" que mencioné en una nota anterior pero bien usada nos permite salir adelante y desarrollar herramientas y recursos que son válidos tanto para la supervivencia como para el progreso.

En los países "normales" existen herramientas para todo, exagerando un poco podríamos decir que hay destornilladores y atornilladores; acá nos tenemos que arreglar con un tramontina despuntado y una cucharita de café. Lo milagroso es que obtenemos resultados parecidos con muchos menos elementos.

Yo he tenido la fortuna de ser testigo de muchos de estos pequeños "milagros argentinos"; fui socio de un técnico de alimentos, puesto a trabajar como encargado de mantenimiento de una Obra Social que había comprado un importante sistema informático, único en el país en esos tiempos, al que tenían que venir a instalar ingenieros capacitados en Estados Unidos, dada su aparente complejidad.

Como esta visita se demoraba, él pidió permiso para estudiar los manuales e intentar la instalación, armado sólo con sus conocimientos de inglés, mucha paciencia y varios termos de agua caliente para el mate...

Conclusión: a los 10 días el sistema estaba instalado y funcionando perfectamente; hoy este muchacho es titular de una importante empresa de informática del interior del país.

Recuerdo que hace años llegaron al país los primeros encendedores descartables pero como parece que no toleramos el tirar algo que aún puede servir, en poco tiempo en los kioscos aparecían cartelitos que ofrecían instalar una válvula de recarga para no descartar lo descartable.

Tenemos un caudal de ingenio desarrollado por la necesidad, al igual que los náufragos de Disney, que nos permite resolver problemas, salvar obstáculos, inventar caminos alternativos, desarrollar habilidades en caso de necesidad, sacar a relucir recursos nunca usados.

El coaching ontológico define cuatro áreas del conocimiento humano: Lo que sé que sé, lo que sé que no sé, lo que no sé que sé y lo que no sé que no sé; puede sonar a trabalenguas pero se los explico: lo que sé que sé es el conocimiento del que soy consciente y utilizo habitualmente ( digamos la profesión que hemos estudiado); lo que sé que no sé es la zona en la cual me puedo llegar a capacitar (digamos, tengo que radicarme en un país y estudio su idioma); lo que no sé que sé es el área del conocimiento "de emergencia" (me peleo en la calle y descubro que sé defenderme) y lo que no sé que no sé es la zona más oscura: el conocimiento que necesito pero desconozco mi necesidad (por ejemplo: creo que realizo bien una tarea hasta que me encuentro con alguien que la sabe hacer bien de verdad).

Los argentinos nos vemos en la obligación, por las características mismas de nuestro mapa emocional, de sacar a relucir permanentemente herramientas de la zona del "no sé que sé".

Y eso puede transformarse en una fortaleza que nos auxilie en nuestra búsqueda de la felicidad.

Vemos siempre como una enorme injusticia (y sin duda lo es...) a los profesionales dedicándose a otras actividades porque en su área no pueden desarrollarse pero, visto desde otro ángulo, esto es un recurso nacido de la necesidad y que, si no nos resiente, nos da la chance de evaluarnos desde otra óptica: Somos capaces de reinventarnos en momentos de necesidad.

Se los desarrollo con otro ejemplo: conozco una persona que ocupaba un cargo medio en un importante banco que cerró en la masacre financiera de los noventa, con lo que se quedó sin trabajo y sin chances de conseguirlo en el corto plazo. En vez de lamentarse, este argentino se puso un carro de pororó (pop corn, en fino), de allí pasó a tener un puesto de choripán, luego estudió enfermería, alcanzó una licenciatura en esa carrera y se ubicó en una importante institución; al cabo de algunos años de esfuerzo y de descubrir muchas cosas de sí mismo disfruta de un standard de vida tal vez mejor que el que tenía en su puesto anterior, nunca dejó de sostener a su extensa familia, compró su vivienda...En fin, personas dignas de admiración como ésta hay a montones en nuestro país, sólo hay que saber descubrirlas, mirando más allá de las apariencias.

Seguro que ustedes conocen muchas también; ojalá éste pueda ser un lugar donde ir descubriendo estas historias que también nos definen como sociedad y como individuos.

Los dejo por hoy, seguiremos mañana descubriendo nuestras virtudes y fortalezas.

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