De dónde venimos y hacia dónde vamos

Bienvenidos!!! El ciberespacio es muy parecido a nuestro país, la República Argentina: un lugar donde todo parece posible pero la gran mayoría de las cosas son mentiras, donde nos encontramos de muchas maneras pero a la vez nos separamos de lo verdadero. Entonces, ¿por qué no usarlo para pensarnos como individuos y ayudarnos a la única búsqueda que nos es común como humanidad: la búsqueda de la felicidad?. Ojalá estemos de acuerdo, pero más deseo aún que discutamos, porque será la manera de definir entre todos un camino mejor al que venimos llevando.

lunes, 11 de enero de 2010

Vamos a las recetas...

Lo del título viene a cuento de un comentario que recibí de un querido amigo, psicólogo él, que me dijo, medio en broma medio en serio, que estaba esperando leer acá las "recetas" para la felicidad.



Acá vale una aclaración: En realidad este blog no tiene la intención de desmentir o afirmar que existan las "recetas infalibles" para la felicidad, pero muchas de las que yo, junto con miles de argentinos, he leído (todos best sellers "de autoayuda" escritos por importantes autores) me recordaron a esas recetas del Canal Gourmet que llevan filet de mero, alubias, curry hindú picante y endivias: cuando voy al almacén de mi barrio no tienen nada de todo eso, más allá de las risas del carnicero...



Es decir, estas recetas desconocen el contexto en el que nos movemos habitualmente los nacidos y criados en estas pampas. Sin entrar a críticas particulares, ya que sería interminable, ¿alguien me puede explicar cómo mantengo el "pensamiento positivo", el eje en mis energías esenciales y la mentalidad de inversor en Wall Street mientras estoy mirando Crónica o TN, haciendo un asado o leyendo las últimas declaraciones de Maradona?. Se hace complicadito...



Entonces, y aclarando mi propósito, este blog se propone definir en grandes y generalísimos rasgos el escenario nacional, para que con ese mapa podamos encarar con seriedad la búsqueda individual (si supiera cómo hacerlo a nivel nacional me postulo para Presidente) de la felicidad, tal y como un argentino la puede concebir, diseñar y perseguir.



Creo que ya estuvo bien con las pálidas: los argentinos, en general, somos soberbios, no sabemos dialogar, siempre tenemos un "otro" al que culpar, soñamos con las salvación inmediata, no tenemos demasiados referentes válidos para emular, somos quejosos, no nos gustan las normas, usamos la viveza criolla como herramienta de supervivencia, nos cuesta horrores armar equipos y una larga lista más....

Ahora bien, me pregunto: ¿es lo único que tenemos o, además de las debilidades, tenemos fortalezas?

Porque también existe un discurso que se difunde mucho entre nosotros (y que seguramente ustedes han escuchado hasta el hartazgo), que dice que "esto es un desastre y siempre va a ser así, nosotros no tenemos arreglo, somos así, acá habría que poblar el país con japoneses, el país es bárbaro sino fuera por los argentinos..." y otros mensajes que buscan bajar aún más nuestra ya alicaída autoestima (porque, aunque gritemos mucho para disimularlo, tenemos baja la autoestima...).

Yo estoy convencidísimo que tenemos una gran cantidad de virtudes y fortalezas que no conocemos o no explotamos como es debido en esta búsqueda de la felicidad, que si bien es universal y común a todos los seres humanos, tiene necesariamente que respetar nuestro particular modo de ser y vivir.

Porque, por más que resulte obvio, no quiero dejar de decir que no es lo mismo la felicidad argentina que la norteamericana, la japonesa, la somalí o la europea; nosotros tenemos que descubrir y desarrollar nuestra propio modo de ser felices (¿se acuerdan cuando se hablaba en el fútbol de "hacer la nuestra"?).

Lamentablemente, siempre nos han vendido la idea que, para alcanzar algo parecido a la felicidad, teníamos que resolver TODOS nuestros problemas estructurales, vivir en una sociedad distinta, llena de abundancia y de oportunidades, tener políticos probos y eficientes y demás utopías.

Creo que es por esto que muchísimos compatriotas se fueron a vivir a otros países (aclaro: no desconozco las razones económicas y políticas del exilio, sólo las complemento): porque se creyeron que en nuestro país no está disponible la felicidad, bajo esta bandera es imposible ser feliz.

Yo sostengo y vivo con esa premisa que la felicidad argentina es posible, que los nacidos en estas tierras tienen la misma chance que en cualquier lugar del Primer Mundo de desarrollar una vida armónica, satisfactoria, plena, que nos lleve a gritar, imitando a Alterio: "¡¡¡ LA PUTA QUE VALE LA PENA ESTAR VIVO !!!"

Así como tenemos taras, complejos, actitudes negativas, miserias y demás yerbas (que habría que analizar si no existen en nuestros tan admirados países del Primer Mundo), también tenemos virtudes, belleza, fortalezas y aptitudes en las que nos apoyaremos para alcanzar la felicidad.

A partir de la próxima entrada las iremos descubriendo...

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